Marte podría conservar actividad geológica bajo una superficie que durante décadas se consideró prácticamente apagada. Un estudio publicado el 4 de noviembre de 2026 en Science Advances relaciona varias concentraciones de cloruro de hidrógeno detectadas sobre el volcán Alba Mons con la posible existencia de cámaras magmáticas inactivas en el subsuelo del planeta rojo.
La investigación se basa en observaciones de la misión ExoMars Trace Gas Orbiter, desarrollada en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA). Sus instrumentos analizaron la composición de la atmósfera marciana y localizaron picos del gas en las laderas septentrionales y las fracturas de Alba Mons, coincidiendo con el comienzo del verano marciano. La distribución no encajaría por completo con la explicación basada únicamente en el polvo y los ciclos estacionales del agua.
Una señal que cambia según la estación
El cloruro de hidrógeno ya había sido identificado en la atmósfera de Marte en 2021. En aquel momento, los investigadores lo asociaron a procesos relacionados con el polvo y el agua durante el invierno marciano. El nuevo análisis ha puesto el foco en una excepción: la aparición de concentraciones elevadas en una época concreta del año y sobre una zona atravesada por grietas volcánicas.
Para estudiar el fenómeno, el equipo combinó las mediciones de los espectrómetros infrarrojos de la sonda con imágenes de la cámara de alta resolución CaSSIS. El análisis permitió identificar grietas estrechas y cambios de color en el terreno. Según los autores, esas estructuras podrían actuar como vías de escape para gases atrapados bajo la corteza, aunque la interpretación se presenta como una explicación científica de los datos y no como una demostración de volcanismo superficial activo.
“Al observar la distribución espacial de las filtraciones, nos quedó claro que había algo volcánico detrás, pero había que demostrarlo”, declaró Daniel Mege, del Centro de Investigación Espacial de la Academia Polaca de Ciencias y coautor del informe.
Qué indican los datos y qué queda por confirmar
El equipo plantea que las emisiones podrían proceder de cámaras magmáticas inactivas. Esa hipótesis apuntaría a que el interior de Marte conserva calor suficiente para mantener procesos magmáticos bajo tierra, aunque el estudio no describe una erupción observada directamente ni permite afirmar que exista actividad volcánica en la superficie.
- Gas detectado: cloruro de hidrógeno, asociado en la Tierra a entornos volcánicos.
- Zona señalada: las laderas y fisuras de Alba Mons.
- Instrumentos utilizados: los espectrómetros infrarrojos de ExoMars Trace Gas Orbiter y la cámara CaSSIS.
- Interpretación: posibles filtraciones procedentes de cámaras magmáticas inactivas.
| Observación | Lectura propuesta por el equipo |
|---|---|
| Picos estacionales de cloruro de hidrógeno | Posible liberación desde el subsuelo |
| Concentración sobre grietas de Alba Mons | Relación con estructuras volcánicas |
| Cambios en el terreno observados por CaSSIS | Posibles conductos o zonas de filtración |
El hallazgo también tiene interés para la búsqueda de ambientes habitables. Daniel Mege señaló que, si el magma asciende y entra en contacto con agua subterránea, podrían formarse nichos hidrotermales cálidos protegidos de las condiciones extremas de la superficie. Los investigadores sugieren que esos entornos podrían ofrecer ingredientes y energía aprovechables por microorganismos, pero esa posibilidad no equivale a haber encontrado vida en Marte.
La importancia del estudio reside, por tanto, en aportar una nueva pista sobre la evolución interna del planeta. Las observaciones de ExoMars no presentan a Marte como un mundo volcánico activo en el sentido terrestre, sino como un planeta que podría conservar zonas de actividad latente bajo su corteza. La confirmación de esa hipótesis requerirá contrastar las señales atmosféricas, las estructuras de la superficie y otros datos geológicos.