Una intervención arqueológica en el conjunto de las llamadas neveras de Cabeza de Meda, en Parada de Sil (Ourense), ha permitido reconstruir parte de la estructura y del funcionamiento de uno de los dos pozos del enclave. El equipo dirigido por Eduardo Nieto vació por completo el depósito occidental, retiró los derrumbes que lo mantenían prácticamente cegado y examinó sus alrededores para identificar cómo se construyó.
El resultado más visible de la campaña es un pozo excavado hasta alcanzar los cuatro metros de profundidad. En la roca natural permanecen los canales que recogían el agua generada por el deshielo y la conducían hacia un desagüe exterior. Ese sistema es una de las claves para entender cómo se gestionaba la humedad en una instalación destinada a conservar nieve, ya que permitía evacuar el agua sin que se acumulase en el interior.
Una reforma que cambió la planta del pozo
La excavación también ha mostrado que la forma actual de la estructura no coincide por completo con su diseño inicial. La planta es irregular y, según la interpretación recogida por La Voz de Galicia, esa configuración estaría relacionada con un derrumbe antiguo que provocó una reforma. El diámetro habría pasado de ocho a cinco metros, una modificación que dejó su huella en los distintos niveles estratigráficos identificados en la estancia de servicio contigua.
Junto al pozo apareció una edificación auxiliar que daba acceso directo a su interior. La limpieza de este espacio y la apertura de dos sondeos valorativos han aportado información sobre el sistema constructivo y sobre las sucesivas fases de uso. Los arqueólogos recuperaron asimismo una cantidad significativa de tejas y fragmentos de vigas de madera, materiales que ayudan a plantear cómo era la cubierta que protegía la nieve almacenada.
- El complejo conserva dos pozos, aunque la actuación se concentró en el situado al oeste.
- El depósito occidental tiene cuatro metros de profundidad y canales tallados en la roca.
- La reforma documentada redujo su diámetro de ocho a cinco metros.
- La estructura auxiliar incluía un acceso directo al interior de la nevera.
El radiocarbono deberá precisar la cronología
Los restos recuperados todavía no permiten fijar con precisión cuándo se levantó el conjunto ni en qué momento se produjo su remodelación. Para resolver esa cuestión, el equipo someterá a análisis de radiocarbono las muestras de carbón recogidas en el habitáculo anexo. Los resultados deberán establecer una cronología más ajustada para la construcción original y para las transformaciones posteriores, en lugar de atribuirlas únicamente a la disposición de los materiales o a la estratigrafía visible.
| Elemento documentado | Dato conocido |
|---|---|
| Pozo investigado | Oeste del conjunto |
| Profundidad | 4 metros |
| Diámetro antes de la reforma | 8 metros |
| Diámetro tras la reforma | 5 metros |
Un enclave preparado para la visita
La actuación no se ha limitado a la excavación. El lugar ha quedado señalizado mediante indicaciones en los caminos y senderos del entorno, y se ha instalado un panel interpretativo con un código QR. La información está disponible en gallego, castellano e inglés, una medida que facilita la lectura del conjunto y conecta los restos conservados con el paisaje de Cabeza de Meda.
La investigación permite así pasar de una estructura parcialmente cubierta por derrumbes a un espacio arqueológico legible: un pozo con desagüe, una zona de acceso, evidencias de cubierta y varias fases constructivas. La interpretación histórica aún deberá completarse cuando se conozcan los resultados de las dataciones, pero la campaña ya ha confirmado que las llamadas neveras conservan información sobre las técnicas empleadas para almacenar nieve y sobre las reformas que experimentaron con el tiempo.