La misión Psyche de la NASA ha entrado en una nueva fase de su viaje hacia el asteroide metálico que da nombre a la sonda. Después del sobrevuelo de Marte realizado en mayo de 2026, la nave ha comenzado a utilizar sus propulsores eléctricos prácticamente sin interrupción. El objetivo es alcanzar el asteroide Psyche en agosto de 2029 y analizar un cuerpo celeste que podría conservar información sobre los primeros pasos de la formación de los planetas rocosos, según la información difundida por Gizmodo sobre la misión de la agencia estadounidense.
Una trayectoria ajustada con la ayuda de Marte
La sonda despegó el 13 de octubre de 2023, según los datos recogidos por Gizmodo. Durante el encuentro con Marte en mayo de 2026, la gravedad del planeta rojo modificó la trayectoria de Psyche y aumentó su velocidad sin que la nave tuviera que gastar combustible adicional para conseguir ese cambio. Esta maniobra ha permitido continuar el recorrido hacia un asteroide situado en la región del sistema solar que se encuentra entre Marte y Júpiter.
El nuevo régimen de vuelo comenzó el 28 de septiembre de 2026, cuando los propulsores pasaron a funcionar casi de manera continua, de acuerdo con la información publicada por Gizmodo. La nave solo los detiene brevemente una vez por semana para comunicarse con los equipos de control en la Tierra y completar comprobaciones técnicas. En total, el sistema deberá operar aproximadamente durante el 90 % del tiempo que queda hasta el final del trayecto, según la misma información.
Un empuje pequeño que se acumula durante meses
Psyche no avanza con un motor químico convencional. Sus propulsores emplean electricidad y gas xenón: los campos electromagnéticos aceleran las partículas cargadas y las expulsan al espacio. El resultado es una fuerza muy reducida, pero constante, una característica que permite a la nave ganar velocidad poco a poco durante largos periodos.
La fuerza generada equivale aproximadamente al peso de una pila AA apoyada sobre la palma de una mano, según la explicación recogida por Gizmodo. Esa comparación ilustra la diferencia entre este sistema y los motores químicos, capaces de producir un empuje mucho mayor durante intervalos breves. El xenón expulsado también provoca el resplandor azul característico que puede observarse en los propulsores de la sonda, una consecuencia visible del funcionamiento del motor iónico.
- 13 de octubre de 2023: lanzamiento de Psyche, según la NASA.
- 28 de septiembre de 2026: comienzo del uso prácticamente continuo de los propulsores, según la información publicada por Gizmodo.
- Agosto de 2029: fecha prevista para la llegada al asteroide Psyche, según la NASA.
Un mundo metálico para estudiar el origen de los planetas
La misión se dirige a un objeto que destaca por su posible abundancia de metales. Su composición convierte al asteroide Psyche en un objetivo relevante para investigar cómo se construyeron los planetas rocosos. La hipótesis que guía la misión es que el cuerpo podría ofrecer pistas sobre materiales y procesos relacionados con el interior de esos mundos, aunque el alcance de esa información solo podrá valorarse cuando la nave llegue y realice sus observaciones.
| Dato de la misión | Información |
|---|---|
| Destino | Asteroide Psyche, entre Marte y Júpiter |
| Propulsión | Motor eléctrico con xenón |
| Funcionamiento previsto | Aproximadamente el 90 % del tiempo restante |
| Llegada prevista | Agosto de 2029 |
La electricidad necesaria para mantener este proceso procede de los grandes paneles solares de la nave, según la descripción de la misión recogida por Gizmodo. En determinadas condiciones, Psyche puede superar los 160.000 kilómetros por hora respecto a la Tierra, una velocidad atribuida a la información de la NASA citada en el artículo. La combinación de energía solar, propulsión iónica y asistencia gravitatoria permite sostener un viaje prolongado hacia un destino que todavía permanece a varios años de distancia.
La siguiente gran etapa científica será la llegada al asteroide y el estudio directo de su superficie y su entorno. Hasta entonces, la actividad de los motores constituye un paso operativo esencial de una misión concebida para examinar un tipo de objeto poco habitual y buscar en él indicios sobre la evolución temprana de los planetas rocosos.