La zona de protección pesquera del Canal de Menorca presenta una diversidad genética mayor en cuatro especies de interés pesquero que las áreas cercanas abiertas a la pesca. Es el resultado de un estudio liderado por la Universitat de les Illes Balears (UIB), con participación del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC), publicado en la revista científica Biodiversity and Conservation.
La investigación comparó ejemplares recogidos en tres zonas del Canal de Menorca. Una de ellas se encuentra dentro del área protegida, en la que la pesca de arrastre está prohibida desde 2016, mientras que las otras dos permanecen abiertas a la actividad pesquera. En las cuatro especies estudiadas, los individuos de la zona protegida registraron los valores más altos de diversidad nucleotídica, una medida de la variación existente en las secuencias de ADN.
Cuatro especies bajo seguimiento
El equipo analizó cerca de 400 ejemplares recogidos entre 2021 y 2023. Las especies incluidas fueron el salmonete de roca, la cabrilla, la escórpora y el pulpo común. Para comparar su variabilidad genética, los investigadores examinaron un fragmento del ADN mitocondrial denominado COI, utilizado habitualmente como código de barras genético.
| Especie | Resultado en el área protegida |
|---|---|
| Salmonete de roca | Mayor diversidad nucleotídica que en las zonas abiertas |
| Cabrilla | Mayor diversidad nucleotídica que en las zonas abiertas |
| Escórpora | Mayor diversidad nucleotídica que en las zonas abiertas |
| Pulpo común | Mayor diversidad nucleotídica que en las zonas abiertas |
La presión pesquera, vinculada a una menor variabilidad
Además de las muestras biológicas, el estudio incorporó registros de actividad de los barcos correspondientes al periodo comprendido entre 2009 y 2023. El seguimiento indica que, tras la creación de la zona protegida, parte del esfuerzo pesquero se desplazó hacia otros sectores, sobre todo hacia el área abierta más próxima.
La comparación mostró una relación significativa entre el aumento de la presión pesquera y unos valores comparativamente menores de diversidad nucleotídica. Las zonas en las que la actividad pesquera aumentó o se mantuvo concentraron menos variación genética que el área protegida. El resultado describe una asociación entre ambos factores, pero no convierte por sí solo el estudio en una demostración de que la actividad pesquera sea la única causa de las diferencias observadas.
El intercambio de individuos no siempre compensa la pérdida
Los investigadores también tuvieron en cuenta que existe un intercambio amplio de individuos entre las distintas áreas del Canal de Menorca. Esa conexión puede favorecer la circulación de variantes genéticas, pero los resultados apuntan a que no necesariamente basta para compensar una pérdida continuada cuando la presión pesquera es elevada y persistente.
- La zona protegida presentó los valores más altos de diversidad nucleotídica en las cuatro especies.
- El análisis combinó muestras de ADN, registros de barcos y simulaciones informáticas sobre posibles expansiones y cambios de las poblaciones.
- La investigación señala que la protección de un área puede conservar variación genética incluso cuando existe intercambio de ejemplares con zonas sometidas a pesca.
La diversidad genética es relevante porque representa la variación biológica disponible dentro de una población. En este caso, el trabajo no evalúa por sí mismo el estado futuro de las poblaciones ni establece una garantía de recuperación para las especies, sino que aporta una comparación entre zonas con distinto nivel de protección y presión pesquera. Sus resultados respaldan la utilidad de incorporar indicadores genéticos al seguimiento de las áreas marinas protegidas, junto con los datos sobre capturas y actividad de la flota.