Las arañas saltarinas pueden entrar durante la noche en un estado de descanso con características comparables a la fase REM del sueño, según un estudio publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America. El trabajo se centró en ejemplares de Portia fimbriata y registró varios cambios coordinados en su comportamiento: movimientos rápidos de los ojos, contracciones de las patas y una respuesta más lenta ante los estímulos externos.
La investigación amplía el estudio del sueño animal a un grupo que ha recibido mucha menos atención que los mamíferos y las aves. Sus autores no sostienen que las arañas tengan experiencias subjetivas equivalentes a los sueños humanos. La actividad ocular observada plantea esa posibilidad como una pregunta científica, pero los datos disponibles no permiten determinar qué ocurre en el sistema nervioso de estos animales durante esos episodios.
Un descanso con pautas reconocibles
El equipo, encabezado por la ecóloga Daniela Roessler, del Instituto de Biología Organísmica de Bonn, en Alemania, vigiló a las arañas durante la noche mediante cámaras infrarrojas y lentes de alta resolución. Las observaciones mostraron que su actividad disminuía después del atardecer y que, en determinados momentos, los animales permanecían completamente inmóviles.
Ese patrón no dependía únicamente de la iluminación inmediata del laboratorio. La especie presentó un ritmo circadiano autónomo, es decir, una organización temporal interna que continuaba aunque las condiciones de luz no reprodujeran exactamente el ciclo natural del exterior. Para distinguir el sueño de una pausa ordinaria, los investigadores combinaron esa regularidad diaria con la reducción de la respuesta a estímulos y con los movimientos propios de los periodos de actividad ocular.
- Especie analizada: Portia fimbriata.
- Indicadores registrados: movimientos rápidos de los ojos, contracciones de las patas y menor reacción ante estímulos.
- Conclusión respaldada por los datos: las arañas duermen; no se ha demostrado que sueñen.
La frontera entre dormir y soñar
La fase observada recuerda a la etapa REM descrita en otros animales, pero la semejanza no basta para afirmar que tenga exactamente la misma función. En humanos, esa fase se estudia mediante señales fisiológicas y cerebrales que no se han establecido aquí de la misma forma. Por eso, el resultado permite hablar de un estado de sueño con rasgos similares, no de una equivalencia completa entre el descanso de una araña y el de una persona.
Roessler empezó a fijarse en este comportamiento en 2020, cuando observó ejemplares de Evarcha arcuata suspendidos boca abajo de un único hilo al caer la noche. El estudio posterior se concentró en Portia fimbriata y reunió indicios conductuales que, considerados en conjunto, ofrecen una base para investigar cómo se organiza el descanso en estos animales. La principal cuestión abierta sigue siendo qué actividad se produce durante los movimientos oculares rápidos y qué significado biológico tiene.