Un gran estudio genómico reevalúa la huella demográfica de la Antigüedad
Un equipo internacional liderado por el Instituto de Biología Evolutiva (IBE), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Pompeu Fabra (UPF), junto con el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, la Universidad de Harvard y la Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU), publica en la revista Cell un amplio análisis de ADN antiguo que aporta nueva luz sobre la formación poblacional de la península ibérica entre los siglos I y VIII de la era común.
Los autores han analizado un total de 243 genomas antiguos procedentes de 31 yacimientos arqueológicos, combinando esos datos con secuencias ya publicadas para reconstruir cambios demográficos y movimientos humanos vinculados a la romanización y a las posteriores migraciones germánicas (suevos, vándalos, alanos y visigodos).
El resultado principal del trabajo es que la conquista romana y los procesos asociados a la romanización produjeron una transformación demográfica a gran escala en Hispania, mientras que las migraciones de los grupos germánicos en la Antigüedad tardía tuvieron un impacto genético mucho más moderado y heterogéneo según la región y el contexto social.
Qué encontraron los investigadores
- El estudio integra datos genómicos y arqueológicos para fijar cambios poblacionales entre los siglos I y VIII d. C.
- La romanización aparece como un evento con efecto demográfico amplio y sostenido en la península.
- Las entradas de suevos, vándalos, alanos y visigodos dejaron señales genéticas limitadas y variables, no una sustitución masiva de la población.
Según el artículo, ese contraste explica por qué la influencia cultural, política y administrativa romana puede ir acompañada de una marcada transformación demográfica, mientras que las migraciones posteriores, aunque relevantes en términos históricos y políticos, no replicaron el mismo patrón demográfico a escala peninsular.
Los autores subrayan además que la combinación de datos genéticos y arqueológicos permite detectar conexiones sociales y movimientos de personas que no serían evidentes con una sola clase de evidencia. Un ejemplo ilustrativo del alcance del trabajo es la identificación genética de dos hermanos enterrados en Castelló y Mérida, separados por unos 725 kilómetros siguiendo la red viaria romana, lo que evidencia itinerarios humanos a larga distancia durante el periodo romano.
Implicaciones y transparencia del estudio
El análisis, publicado en Cell, aporta un marco más preciso para entender cómo los grandes procesos históricos —conquista, administración imperial, redes de comunicación y movilidad— pueden modelar la composición genética de una región. Los autores proceden de instituciones españolas y extranjeras, y emplean métodos de paleogenómica que permiten integrar cientos de genomas antiguos con contexto arqueológico.
En conjunto, el trabajo no niega la importancia histórica de las migraciones germánicas para la conformación política y cultural de la península, pero sí relativiza su efecto demográfico comparado con el proceso de romanización, dando una cuantificación empírica a un debate antiguo sobre la formación de las poblaciones ibéricas.
| Datos clave | Valor |
|---|---|
| Genomas analizados | 243 |
| Yacimientos | 31 |
| Revista | Cell |
El artículo aporta nuevas herramientas y evidencias que permitirán afinar futuras reconstrucciones de la historia demográfica de la península ibérica, siempre con la cautela metodológica propia de la paleogenómica: una muestra amplia mejora la resolución, pero las conclusiones son precisas en el ámbito temporal y geográfico estudiado y no deben extrapolarse más allá de lo que permiten los datos.