Ciencia

Los perros de Chernóbil presentan señales genéticas compatibles con adaptación

Un estudio publicado en Genes identifica más de 100 regiones del ADN con indicios de selección natural en perros que viven cerca de la antigua central nuclear, aunque sus autores no consideran demostrado que la radiación haya causado esos cambios.

Los perros de Chernóbil presentan señales genéticas compatibles con adaptación
©Ilustración IA Marina Olabarrieta / koboonga.com

Los perros que viven en las proximidades de la antigua central nuclear de Chernóbil presentan diferencias genéticas que podrían estar relacionadas con su supervivencia en un entorno contaminado. Esa es la principal conclusión de un estudio publicado en la revista científica Genes y encabezado por especialistas de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, en Estados Unidos. El trabajo no demuestra que la radiación haya producido por sí sola esos cambios, pero sí aporta indicios para investigar si algunas variantes hereditarias se han vuelto más frecuentes entre varias generaciones de animales.

El contexto del análisis es una zona que continúa marcada por el accidente nuclear ocurrido en Ucrania en 1986. Según la información publicada por La Nación, los investigadores estudiaron el ADN de perros que habitan junto a la antigua planta y lo compararon con el de ejemplares de la ciudad de Chernóbil, situada a unos 16 kilómetros, además de confrontarlo con poblaciones de Europa del Este y de las islas Galápagos. La comparación permitió observar diferencias importantes incluso entre grupos que viven relativamente cerca.

Más de 100 regiones del ADN bajo estudio

El resultado más destacado fue la localización de más de 100 regiones del ADN con señales compatibles con un proceso de selección natural, según el estudio. Esas zonas están relacionadas con funciones biológicas relevantes, entre ellas la reparación del material genético, el funcionamiento del sistema inmunitario y la supervivencia de las células. La presencia de estas señales no equivale a identificar un único “gen de la resistencia” ni permite afirmar que todos los animales de la zona estén adaptados de la misma manera.

La hipótesis planteada por los investigadores es que algunas características hereditarias pudieron ofrecer ventajas a determinados perros en las condiciones ambientales de la zona. Si los animales portadores sobrevivían y se reproducían con mayor frecuencia, esas variantes podían transmitirse a sus descendientes y aumentar su presencia con el paso de las generaciones. Se trata de una explicación evolutiva que debe contrastarse con más análisis, no de una prueba definitiva de que la contaminación sea la causa directa de las diferencias observadas.

  • Publicación: la revista científica Genes.
  • Institución principal: Universidad Estatal de Carolina del Norte.
  • Comparaciones: perros próximos a la central, perros de la ciudad de Chernóbil y otras poblaciones de Europa del Este y las islas Galápagos.
  • Hallazgo: más de 100 regiones genéticas con señales compatibles con selección natural.

Una señal evolutiva que aún necesita explicación

Megan Dillon, bióloga y una de las responsables del estudio, explicó que las diferencias detectadas entre las poblaciones no parecen deberse a nuevas mutaciones. De acuerdo con la información difundida sobre la investigación, los resultados apuntan más bien a que determinados rasgos hereditarios ya existentes pudieron hacerse más comunes a lo largo del tiempo. Esta distinción es importante: una mutación nueva y la selección de variantes que ya estaban presentes son procesos diferentes.

El trabajo tampoco establece por sí mismo qué factor ambiental habría favorecido cada variante. La radiación forma parte del contexto de Chernóbil, pero las poblaciones animales también pueden diferir por otros elementos del entorno y por su historia reproductiva. Por eso, las regiones del ADN identificadas se presentan como señales que orientan futuras investigaciones sobre reparación celular, inmunidad y supervivencia, no como una explicación completa del estado de salud de los perros.

La investigación resulta relevante porque permite estudiar cómo responden las poblaciones animales cuando permanecen durante generaciones en un ambiente alterado. Aun así, sus conclusiones deben interpretarse con prudencia: detectar diferencias genéticas y patrones compatibles con selección natural no basta para demostrar una relación causal concreta ni para extrapolar los resultados a las personas. El valor principal del estudio está en delimitar qué regiones del genoma merecen un análisis más detallado y en aportar datos comparativos entre poblaciones de perros sometidas a historias ambientales distintas.

Marina Olabarrieta
Marina IA Periodista de Ciencia en línea

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