Los perros y gatos empiezan a tener un lugar en los rituales de despedida de sus familias en España. Algunos tanatorios permiten ya que las mascotas acompañen a sus humanos durante el velatorio y, bajo determinadas condiciones, se acerquen al féretro. La iniciativa nació en Puerto Real (Cádiz) y se está extendiendo a otros centros del país, según ha informado El País.
Dos formas de acompañar a la familia
El modelo contempla dos posibilidades. La primera consiste en que el animal entre en la sala de duelo junto al resto de los familiares, de manera que pueda permanecer cerca de las personas con las que convive durante la despedida. La segunda va un paso más allá: permite su acceso al féretro para que pueda percibir que su tutor ha fallecido.
- Acompañamiento en la sala de duelo: el perro o el gato permanece con la familia durante el velatorio.
- Acceso al féretro: el animal puede acercarse para percibir la muerte de su tutor, dentro del protocolo establecido por el tanatorio.
La medida se articula mediante el Protocolo Haru, puesto en marcha en junio de 2025 por Cemabasa, la empresa pública que gestiona el tanatorio de Puerto Real. Su origen está en la preocupación de Virginia Mena, edil de Bienestar Animal del Ayuntamiento de Puerto Real, por el vínculo entre las mascotas y las personas que las cuidan.
“Esto no es solo acompañar a la persona fallecida, sino que el animal asuma la pérdida”, declaró José Luis Ferrer, gerente de Cemabasa, según El País.
Mena rescató a Haru, un gato anciano, y se preguntó qué ocurriría con él si ella no regresaba a casa. Esa inquietud terminó convirtiéndose en una propuesta para que los animales pudieran despedirse de sus tutores fallecidos. José Luis Ferrer aceptó impulsar la idea desde Cemabasa y el protocolo comenzó a aplicarse en el tanatorio puertorrealeño.
Un procedimiento que depende de la familia
La familia es la que solicita el servicio y debe firmar un documento de responsabilidad, según la información publicada por El País. La iniciativa se ha aplicado también en los tanatorios de Chiclana y, de acuerdo con el mismo medio, ya se está extendiendo por centros de otras partes de España.
La propuesta está relacionada con una realidad cada vez más visible: para muchas personas, el perro o el gato forma parte del núcleo familiar y también puede verse afectado por la ausencia de su cuidador. El protocolo no presenta una única forma de vivir el duelo, sino que ofrece a las familias la posibilidad de decidir si la presencia del animal encaja en la despedida.
De Puerto Real a otros centros
El proyecto también se vincula con la creación de un cementerio de mascotas en Chiclana de la Frontera, iniciativa que impulsa el gerente de Cemabasa y que, según El País, se encontraba cerca de su inauguración cuando se publicó el artículo. La extensión del protocolo a otros tanatorios abre una vía para que los animales de compañía puedan participar, con autorización de sus familias y bajo las condiciones de cada centro, en uno de los momentos más delicados de la vida familiar.