Un gesto sencillo con los ojos —cerrarlos lentamente y volver a abrirlos, conocido como parpadeo lento o slow blink— favorece la comunicación entre los gatos domésticos y las personas, según un estudio publicado en Scientific Reports por investigadores de las universidades de Sussex y Portsmouth. El trabajo aporta datos experimentales que respaldan una conducta descrita desde hace años por dueños y cuidadoras: la mirada entrecerrada funciona como una señal no amenazante y puede aumentar la confianza del animal.
Diseño experimental y resultados
Los autores realizaron dos experimentos. En el primero participaron 21 gatos procedentes de 14 hogares distintos. Los propietarios se situaron a aproximadamente un metro del animal y, cuando lograban captar su atención, ejecutaban la secuencia de parpadeo lento siguiendo unas instrucciones concretas. En esa situación, los felinos respondieron entrecerrando y cerrando lentamente los ojos con más frecuencia que cuando la persona permanecía presente sin interactuar. En el segundo experimento, los gatos mostraron mayor propensión a acercarse a personas desconocidas que les dirigían un slow blink que a quienes mantenían un rostro neutral.
- Muestra del primer experimento: 21 gatos de 14 hogares.
- Comparaciones: interacción con parpadeo lento frente a presencia sin interacción; persona conocida frente a desconocida.
- Hallazgo relevante: respuesta ocular y conducta de aproximación aumentaron cuando el humano realizó el parpadeo lento.
Además, los investigadores señalan una aplicación práctica: en entornos de refugio y adopción, los gatos que responden con parpadeos lentos prolongados tienden a ser adoptados con mayor rapidez, lo que sugiere que este comportamiento puede facilitar la conexión entre animal y potenciales adoptantes.
Interpretación y límites
El estudio interpreta el slow blink como una señal comunicativa de baja amenaza que evita la tensión que provoca la mirada fija directa. Los autores realizaron observaciones controladas y comparaciones entre situaciones distintas, lo que añade robustez a la conclusión de que el gesto humano modifica la respuesta facial y el comportamiento de los gatos.
No obstante, el trabajo se basa en experimentos con tamaño de muestra moderado (21 gatos en el primer experimento) y en contextos concretos (hogares y pruebas controladas). Los autores del artículo publicaron sus resultados en Scientific Reports; la evidencia apoya la existencia de una forma de comunicación interpersonal entre humanos y gatos, pero no implica que todos los felinos reaccionen igual en todas las circunstancias.
Qué aporta este estudio
El interés del estudio radica en combinar observación etológica con pruebas experimentales para validar una conducta que muchos propietarios consideraban intuitivamente un equivalente a la «sonrisa felina». Entre sus aportaciones prácticas figuran:
- Proveer una técnica sencilla y no invasiva para facilitar la interacción con gatos, especialmente con ejemplares más cautelosos.
- Ofrecer una herramienta potencialmente útil en refugios y ferias de adopción para reducir la distancia inicial entre personas y animales.
- Sumar datos cuantitativos a la literatura sobre comunicación interespecífica entre gatos y humanos.
El estudio es un ejemplo de cómo la etología aplicada puede validar comportamientos cotidianos y ofrecer estrategias de bajo coste para mejorar el bienestar y la convivencia con mascotas. Los detalles sobre el diseño y las conclusiones están disponibles en Scientific Reports, donde firman los investigadores de las universidades de Sussex y Portsmouth.
| Elemento | Dato |
|---|---|
| Revista | Scientific Reports |
| Instituciones | Universidades de Sussex y Portsmouth |
| Participantes (experimento 1) | 21 gatos de 14 hogares |